Los cielos de acrílico Donde hay un anuncio de comida para gatos

Posted: martes, abril 07, 2020 by Walter L. Bedregal Paz in
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Roddy Arhuiri

Los cielos de acrílico
Donde hay un anuncio de comida para gatos

Serie de poesía contemporánea Jaula de papel N° 08
1ra. edición, marzo, 2020
Págs. 62
Depósito legal BNP Nº 2020 - 01792
ISBN N° 978-612-4177-60-6
Lima – Perú

Rody Arhuiri ha escrito un libro donde destaca la armonía de las palabras y su capacidad para desdoblarse a pesar de cierta opacidad. El autor de Los cielos de acrílico. Donde hay un anuncio de comida para gatos piensa en el límite de los signos y se cuestiona si la escritura es posible. Y todavía, en esa opacidad, la palabra y la metáfora resplandecen como cuerpo total, como una pequeña victoria, como un relámpago que alumbra de manera súbita una escena real. Así, página a página los poemas operan de manera solvente por las vías de la ironía y de cierta ternura que hacen del libro un conjunto considerablemente sólido.


                                                              —Darwin Bedoya


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Hay un lugar que yo me sé
en este mundo, nada menos,
adonde nunca llegaremos.

Donde aún si nuestro pie
llegase a dar por un instante
será en verdad como no estarse.

—César Vallejo


E S C A L A R


Es una utopía encontrar una mujer que hable de Vallejo  
o de las decepciones de Melgar.

La lluvia es señal de la extinción de la poesía,  
la poesía es alimentada con la traición de una mujer.

La contaminación ambiental es tan mala
que llega a esterilizar a la poesía.

Al año dos mil cien el hombre llegará      
convertido en un dromedario terrestre.

El propósito de los poetas                                                                           
es encontrar el camino de retorno a Olimpo.  

El secreto de un libro                                            
está en todas las calles de cada ciudad del mundo.

Mi nombre es una sombra que baila 
entre las voces mecánicas.

Las ciudades que no sonríen                     
son los mejores cementerios del mundo.

Todo lo dicho tal vez no sea poesía.



V E R T I C A L I D A D   
D E   L A S   P I E D R A S


Ando por las veredas
con los ojos en los zapatos.
Descanso en la retama
de todas partes.

Entiendo la verticalidad de las piedras
por debajo del frío
que vuela entre las hojas apocalípticas.

Reconozco el rostro del agua
en este deseo animalista,
en esta tecla de amor
que se mueve mecánicamente.

Encuentro los nombres inéditos
de los hombres que nunca llegaron  
por el camino de atrás.

Miro el árbol que alimenta
d i s t a n c i a s 
desde la humedad del sol
y me encuentro en el equilibrio de la tierra. 




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RODDY ARHUIRI QUILLA (Puno, 1995). Estudió en el colegio Industrial 45 “José María Arguedas” de Juliaca. Egresado del Programa de Lengua & Literatura de la Universidad Nacional del Altiplano, Puno. En el 2017 fue partícipe en la publicación Mi primera vez, siendo uno de sus primeras publicaciones literarias. En el 2018 obtuvo el premio Libro de Bronce en el género de poesía, otorgado por la Casa del Poeta Peruano, Filial-Juliaca. En el 2019 publicó Recreo del tiempo.








Cabellera de Medusa Microensayos sobre la escritura del microrrelato

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Darwin Bedoya

Cabellera de Medusa
Microensayos sobre la escritura del microrrelato

Colección de ensayo Cuadernos de composición N° 01
1ra. edición, febrero, 2020
Págs. 144
Depósito legal BNP Nº 2020 - 02460
Lima – Perú

El título de este libro alude al mito griego que habla de aquel monstruo de mirada letal que transformaba en piedra a quien le miraba a los ojos. El poder de esta Cabellera de Medusa radica en revisar y mostrar, cabello a cabello, una selección y reescritura de ideas, signos, datos que puedan orientar al logro de un microrrelato. Esta Medusa no mira el escudo de Perseo, sino el rostro de todos los lectores, está mirando la creatividad, está observando la página en blanco, la palabra. Esa mirada intenta vislumbrar al artista y darle mayores luces en la escritura del microrrelato. Tal vez el único objetivo de Cabellera de Medusa sea servir de herramienta al placer de la lectura y la escritura, contribuir a la intensificación, preservación y multiplicación de ese placer. El lector debe saber que la buena literatura nunca es producto de la aplicación de reglas, que las reglas existen para ser infringidas; que el conocimiento de determinados elementos de la escritura puede ser una forma, entre otras, de recreación e imaginación.





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Darwin Bedoya (Moquegua, 1974). Poeta, narrador, ensayista y docente de literatura. Ha publicado Jardines del silencio (Poesía, 1998), Yarume, primera edad del silencio (Poesía, 2004), Oscura ceremonia (Poesía, 2010), Mi padre ojos de caballo (Poesía, 2010), Leve ceniza (Poesía, 2010), Terminal terrestre (Poesía, 2011), Cuaderno de ceniza (Poesía, 2011) y El lugar donde orina un animal (Poesía, 2016), además de la antología de poesía Hijos de puta, 15 poetas latinoamericanos (2011). Entre sus logros cuenta con reconocimientos literarios nacionales e internacionales por su obra poética y narrativa, entre los más recientes: Primer Premio Horacio por su libro de microrrelatos Bosque de luciérnagas (Microrrelatos, 2011), Primer Premio Copé Internacional de Oro por su poemario El libro de las sombras (Poesía, 2011), Premio Horacio por su libro El lugar donde orina un animal, 2016. Actualmente dirige el Taller de creación literaria La tribu de los espantapájaros.





Poemas para escaparse del cole y dedicarse a jugar PlayStation

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Eulogio Ramos Bautista

Poemas para escaparse del cole
y dedicarse a jugar PlayStation

Colección de poesía Cuadernos inútiles N° 06
Depósito legal BNP Nº 2020 – 02458
ISBN N° 978–612-4177–61-3
Págs. 64
1ra. edición, febrero, 2020
Lima – Perú



En este libro –usando la metapoética como estrategia–, el autor pone en juego algo más que la cuestión poética formal: pone en juego la opción de escribir desde el yo poético con una sencillez y posibilidad vitales. En cada página encontraremos las más grandes señales de sobrevivencia humana junto a un sentido de la ironía y el humor de un sujeto amablemente rebelde. La potencia lírica de estos poemas se apoya en la sentimentalidad y la ternura adolescente. En casi todo el libro se percibe un impulso, a veces redentor, a veces optimista y a veces delirante, apocalíptico que va generando el fuego lento que incendia esta poesía en prosa disfrazada de algunos poemas de amor.



En los patios de los colegios los niños se pelean por ser poetas 
como antes se peleaban por elegir su juguete favorito.
 –Albert Zinnelli



Este cuaderno de poemas fue hallado en la biblioteca de un colegio
de Educación Secundaria. Allí, en el segundo piso del mismo plantel,
en la remodelación de los estantes y en la codificación de una nueva
remesa de libros, entre papeles olvidados y revistas para incinerar, en
2010, se hallaron estos legajos que seguramente algún estudiante de
la promoción, según los registros y álbumes fotográficos, dejó escrito
con letra palmer en un cuaderno azul. Aquí están estos apuntes que
a primera impresión parecen poemas en prosa y a ratos parecen solo
diarios confesionales y por momentos textos en proceso y
borroneados de un adolescente estudiante de secundaria, aprendiz de
poeta. En la última página del cuaderno se pudo hallar unas líneas,
entre correcciones y tachaduras, en las que apenas se podía distinguir
que el autor de los textos no tuvo fiesta de promoción, varios párrafos
y estrofas de dichas líneas no se incluyen en el libro por razones
obvias. El bibliotecario que encontró el cuaderno comparte con
nosotros estas páginas, inéditas hasta hoy. 

Al destino le gusta jugar a las canicas

El primer libro que leí 

El primer libro que leí no era un libro. El primer libro que leí no era
realmente un libro de esos que todos tienen, era ―y esto es
absolutamente cierto—, mucho más que un libro. El primer libro
que leí tenía un título que jamás nadie antes pudo haber escrito ni
leído. El primer libro que leí tuvo una sola edición extraordinaria y
era absolutamente distinto a todos los demás. Ahora que ha pasado
tanto tiempo desde aquella vez y repaso mis lazos de amistad con
este libro, puedo decir que ha sido el mejor libro de toda mi vida.
En sus primeras páginas aprendí el secreto de la poesía. Ahora que
lo pienso más todavía, comprendo que en ese libro aprendí a leer y
a escribir. Recuerdo que apenas llegaba la tarde, el libro venía a mí
para compartir conmigo sus historias. (Aunque a veces yo iba hacia
el libro). Y yo le decía que quería leer una vez más aquella historia
en cada línea de su rostro; pero en realidad no eran historias, eran
poemas narrados. El primer libro que leí no era un libro. No sé
realmente cuántos otros libros habré leído, pero no he vuelto a
encontrar ninguna página igual a este libro. El primer libro que leí
no era un libro. Creo que a él le debo muchas cosas. Por ejemplo le
debo el hecho de poder saber que a esta hora alguien está leyendo
estas líneas. Le debo a ese libro el poema que ayer me hizo temblar
los ojos con solo una palabra. El primer libro que leí no era un libro.
Han pasado más de quince años desde que leí este libro y me
parece una eternidad. El primer libro que leí no era un libro. Mi
primer libro se llamaba Penélope. Ella fue mi primer libro. Ella me
enseñó a leer y escribir. Ella sabía los secretos más profundos de la
poesía. Las palabras, la música, la melodía, el verbo. Ella fue el gran
poema. Será tal vez por eso que desde que ella no está me he
dedicado a escribir libros y todos se los dedico a ella, aunque en las
primeras páginas de esos libros siempre escriba otros nombres. 


Poema escrito en una pizarra negra, con tizas rojas 
(Confesión en voz bajita)

Todavía se mueve un gusano en mi corazón cuando recuerdo las
confesiones que solía repetir en mis noches interminables: para mi
madre, además de un fracasado, soy como el ungüento sin color: que vale
para todo, pero que no cura nada. Para mi padre soy el hijo desaparecido 
hace ya tanto tiempo, aquel llanto que nunca estuvo en la mesa a la hora
del almuerzo o de la cena; para el resto de la familia soy un loco aventurero,
un loco sin remedio, un simple garabato que el viento borrará una de estas
tardes. Para mi primera ex-chica siempre fui un inútil, ese que solo servía
para besarla en cualquier parte de su cuerpo. Para ella fui el amante
perfecto, ese que tocaba su puerta a las tres de la mañana solo para besarla
una única vez, en el alma. Para la segunda fui una mala inversión, porque
nunca tuve dinero para llevarla a una pizzería o a una discoteca. Ella me
preguntaba en las fechas de los concursos literarios: ¿Podrás algún día
conseguir un premio de verdad? ¿Cuándo vas a ser famoso? Y yo le
contestaba escribiendo un verso sobre su piel, con mis labios. Nunca supo
que gané, tres meses después, el concurso que ella quería. Para mi tercera
chica siempre fui un tipo que se la pasaba leyéndole versos o enviándole
poemas a su cuenta de Facebook. Ella que me hablaba de casarnos y tener
un par de hijos. Para ella fui una pérdida de tiempo, su peor fracaso.
Después de ella tuve otra mujer, pero de ella no quiero decir nada, solo que
por ella sigo escribiendo. Aunque una tarde me dijo que no escribiera su
nombre en ningún poema. Me repetía que nunca, nunca escriba poemas
sobre ella. Pero un día, de tanto tenerla en mí, secretamente, le escribí un
libro entero, pero para entonces ya me había dejado. Para mi chica actual
soy una voz detrás del teléfono móvil. Para ella soy una joya sepultada, el
tesoro que le robaron hace ya mucho tiempo. Para ella soy el frasco vacío,
el sueño más esperado que a veces, solo a veces, se vuelve en su mejor
pesadilla. Mientras algún día todo esto pase, sigo escribiendo para 
no ser nadie. Por eso espero —asumiendo la extrema paciencia de
los astros—, algún día,  ser, por fin, un deseo cumplido, solo eso. 





Eulogio C. Ramos Bautista. (Moquegua, 1968). Docente de Educación Primaria. Licenciado en Computación e Informática. Tiene estudios de Derecho y una Maestría en Educación. Integró el Taller de Creación Literaria La Tribu de los espantapájaros, donde además, fue uno de los miembros fundadores. En 1999 publicó Fogatas de asombros, una plaquette de poesía surrealista en prosa. Posteriormente siguió publicando en zonas digitales una gran cantidad de poemas sueltos usando diversos seudónimos. En la revista de literatura Cuestión de suerte ha publicado microrrelatos. Trabaja como co-editor en el Grupo Editorial Hijos de la lluvia, especialmente en la colección de poesía contemporánea Cuadernos inútiles. Finalista en el XVII Concurso Internacional de Poesía Pluma de Fénix, 2009. Con el presente libro obtuvo el Premio Nacional de Poesía Horacio, 2016.

Catálogo 2020

Posted: by Walter L. Bedregal Paz in
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Ningún viajero ha llegado tan lejos
como la imaginación

El único peligro para los amantes de los libros
es que no haya libros



CATÁLOGO  2020


30 años descubriendo sueños que escriben nuevos caminos,
orgullosos de publicar libros imprescindibles

En 1990 un grupo de amigos entusiastas se reunían alrededor de mesas y tertulias imaginando libros, discutiendo ideas, compartiendo lecturas. Luego de publicar revistas y algunos plaquettes, decidieron dar el paso decisivo para emprender un proyecto editorial, proyecto al que denominaron: Grupo Editorial Hijos de la Lluvia y bajo este sello dieron la oportunidad a las nuevas voces que los géneros literarios reclamaban.
Hoy, 30 años después seguimos comprometidos con la palabra, los sueños, las ideas y orgullosos por ello anunciamos nuestro catálogo del presente año 2020 con los siguientes títulos:



La oscura sombra de la noche

Posted: sábado, septiembre 21, 2019 by Walter L. Bedregal Paz in
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Fredy Mamani Cayo

La oscura sombra de la noche

Serie de narrativa breve Presagio N° 16
1ra. edición, setiembre, 2019
Págs. 118
Depósito legal BNP Nº 2019 - 10263
ISBN N° 978-612-4177-57-6
Lima – Perú


La oscura sombra de la noche reinventa la realidad local para meternos en el universo del amor, el deseo, el sexo, la prostitución y la siempre sorprendente condición humana. Este libro es un preclaro retrato de una sociedad decadente, fatal, donde siempre flota alguna reticencia residual del tiempo y de la civilización. Una verdad amarga del desencanto donde se percibe el silencio que hay en todas las soledades. Los personajes que pueblan estas páginas circundan los avatares de sus propias existencias. Hay rostros anónimos, rostros derrotados, amantes abandonados, militares bellacos, hombres y mujeres corrientes, inmarcesibles, seres casados o solitarios de vidas grises, sin ninguna peripecia ni expectativa, colgados de algún sueño que quizá nunca se cumplirá; y, sobre todo, seres deseosos de felicidad. Cada historia significa entrar, sin sigilos, a este mundo sórdido y único que nos ha tocado vivir.

—Darwin Bedoya


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Fredy Mamani Cayo (Juliaca, 1991). Es egresado de la Escuela profesional de Lengua, Literatura Psicología y Filosofía, de la Universidad Nacional del Altiplano. Ha colaborado con las revistas Imágenes y Escribidores. En el 2013 fue galardonado con el primer Premio Nacional de cuento corto Antonio Gálvez Ronceros, organizado por la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica, con el cuento El último que me queda. En el 2014 obtuvo el segundo lugar, con Aun bajo tierra en el concurso de creación de cuentos de los Juegos Florales Universitarios, organizado por la Universidad Nacional del Altiplano. El 2018, con La viuda de Plata, logra el primer lugar del concurso de cuentos en los II Juegos Florales Empresariales de la Universidad Nacional del Altiplano. Actualmente cursa estudios de Ciencias Contables (UNA) y se desempeña como docente de literatura en el nivel secundario y preuniversitario.



Ojos de la culebra

Posted: sábado, agosto 10, 2019 by Walter L. Bedregal Paz in
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Christian Reynoso

Ojos de la culebra

Serie de narrativa breve Presagio N° 17
1ra. edición, agosto, 2019
Págs. 68
Depósito legal BNP Nº 2019 - 10179
ISBN N° 978-612-4177-55-2

Lima – Perú


Este libro guarda una historia asociada a la indefinición y disolución de barreras entre realidad y ficción, realidad y sueño, realidad y fantasía. Pero poco a poco van apareciendo fabulaciones y quimeras que sumergen al lector en un universo poblado de desdoblamientos, pesadillas, venganzas, intrigas, eventos sádicos, ajustes de cuentas, distorsiones del tiempo y, sobre todo, una de las verdades más grandes: la indagación y recreación de un atentado criminal suscitado en el sur peruano.
La filigrana del autor cautiva y deslumbra en este cuento con méritos de novela breve. La protagonista es una mujer enigmática que nos proporciona las claves para entender, invariablemente, que el ser humano siempre pierde y luego va a cuestas con su fracaso, evidenciando así su soledad, sus miedos e inquietudes universales,  su desamparo terrenal y su destino irreversible.
Christian Reynoso ha conseguido escribir Los ojos de la culebra con una muy fina maestría narrativa y los lectores podríamos decir que estamos ante un autor que ya no debería ser un secreto de la cuentística peruana.

—Darwin Bedoya






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Christian Reynoso (Puno, 1978).
Escritor y periodista. Magister en Literatura Hispanoamericana por la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Es autor de las novelas: La tempestad que te desnuda (2019), El rumor de las aguas mansas (2013) y Febrero lujuria (2007). Los libros de cuentos: Los ojos de la culebra (2013), Los testimonios del manto sagrado (2001). Los ensayos: Fiesta de la Candelaria, pasión, devoción y tradición (2016), El último Laykakota (2008) y Látigo del Altiplano (2002). Los dos últimos son las biografías de los personajes puneños, el periodista Samuel Frisancho y el pintor Francisco Montoya.
Actualmente es editor de la revista de literatura Espinela y se desempeña como editor literario, además de escribir en diarios y revistas. Sus artículos pueden leerse en www.christianreynoso.lamula.pe
Sus próximos libros a publicar son: No religión en La Habana bohemia (prosa) y El arte de Demetrio Peralta (Diego Kunurana): Vanguardia y modernidad (ensayo).




He venido a contemplar las distancias

Posted: by Walter L. Bedregal Paz in
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José Luis Ramos Flores

He venido a contemplar las distancias

Serie de poesía contemporánea Jaula de papel N° 07
1ra. edición, agosto, 2019
Págs. 60
Depósito legal BNP Nº 2019 - 10255
ISBN N° 978-612-4177-56-9
Lima – Perú


La poesía de José Luis Ramos Flores muestra a un poeta que cuida, especialmente, una nueva estética y que, sin embargo, sus poemas no exhiben esta preocupación, antes al contrario, parecen estar al margen de ella. Este nuevo libro, de matices oscuros, vitalistas, paisajísticos, andinos y, seguramente por ello, humanos, vuelve a poner de manifiesto que a su autor le gusta ir hasta el límite de la pasión y pararse a veces justo antes de los precipicios, allá donde tan pocos poetas saben detenerse. Aquí el poeta está, de una manera muy marcada, en los poemas, y este es uno de sus rasgos personales, una voluntad de habitarlos, una mezcla, por una parte, de no dejar perder la intensidad de la experiencia vivida y, por la otra, de proponer a quien lo lea que busque en su interior los sentimientos que ha generado esta experiencia. Así, estamos frente a un libro que es un canto a la vida. 

          
—Darwin Bedoya




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Es docente, promotor de arte y cultura, escribir un poema es ensayar una magia menor, el instrumento de esa magia, el lenguaje, es azas misterioso. Nada sabemos de su origen. Solo sabemos que se ramifica en idiomas y que cada uno de ellos consta de un indefinido y cambiante vocabulario y de una cifra indefinida de posibilidades sintácticas. Promotor cultural a nivel nacional, participando en recitales en Lima, Piura, Trujillo- Huamachuco, la Libertad Chiclayo, Chanchamayo.  Integrante del Gremio de Escritores del Perú.
Estudió Educación Artística en la ESFAJ, Juliaca–Puno (1995), es Bachiller en Educación por la Universidad Nacional Federico Villarreal, Licenciado en Educación en Arte, Teatro–Música en la Universidad Nacional Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta). Egresado de la Universidad César Vallejo en el programa de Maestría en Educación con mención en Gestión Educativa 2013.
Publicó los libros de poesía Sinfonía lírica, (2014), La serenidad de los días (2017), Abril en los árboles / Antología, Ángeles de papel Editores (2018), en la revista Internacional La tortuga ecuestre N°384. Publicó regularmente sus poemas en plaquetas y revistas. Administra la página Web El zorro de abajo. Premios obtenidos: Mención Honrosa en el XX Concurso Nacional Horacio Zevallos (2011). Premio Nacional, Ganador del Premio Horacio Zevallos (2014), con el poemario Un grito en Nebaj. Premio Pluma de Oro de la Municipalidad del Callao (2017). Actualmente estudia Posgrado en Gestión Pública y gobernabilidad en la Universidad César Vallejo S.A.C.